A raíz de los negativos efectos del cambio climático ocurridos en las últimas dos décadas, la crisis energética y los compromisos internacionales asumidos para reducir emisiones de gases efecto invernadero (GEI), surge la oportunidad para dinamizar los mercados de energías renovables. 

Las energías renovables son energías provenientes de fuentes naturales que pueden regenerarse por sí mismas, tales como la energía hidráulica (caídas de agua naturales sobre las que se implementan centrales hidroeléctricas), la energía eólica (vientos que generan electricidad a través de parques eólicos), la energía solar (radiación electromagnética del sol que se captura a través de paneles solares), la energía de la biomasa (energía de materia y residuos orgánicos), la energía geotérmica (volcanes y aguas termales) y la energía mareomotriz (energía producida por las olas del mar).

La mega diversidad y variedad de climas del Perú, lo convierte en una zona de alto potencial de aprovechamiento de todas las formas de energía limpia existentes. Sumado a ello, de acuerdo al Ministerio de Energía y Minas (MINEM), Perú se localiza en la región de mayor potencial de aprovechamiento de energías renovables en comparación con el resto del mundo. Por ello, se espera que para el año 2025, el 60% de participación en la generación de energía eléctrica peruana provenga de energías renovables.

El sostenido crecimiento poblacional impulsa el mercado de las energías renovables en el país, tanto por la explosión demográfica en las zonas urbanas, como por el desabastecimiento de energía eléctrica en zonas rurales. El MINEM ha estimado una demanda promedio anual de 8.8% y una demanda de 7,993 MW para el 2017. Las necedades de energía aún son relevantes. Según International Energy Agency (IEA) existen 2.9 millones de peruanos sin electricidad.

“La mega diversidad y variedad de climas del Perú, lo convierte en una zona de alto potencial de aprovechamiento de todas las formas de energía limpia existentes”

renovables

Además, existen oportunidades de dinamizar las inversiones en virtud de la actual estabilidad económica: En el 2008, se inició el proceso de subastas energéticasque incluyen energías renovables, mismo que progresa sostenidamente; En tanto el Fondo Nacional del Ambiente (FONAM) cuenta con un portafolio de más de 200 proyectos nacionales en energías renovables para su promoción a nivel internacional.

La energía hidroeléctrica versus las energías renovables no convencionales

Gracias a la Cordillera de los Andes, la energía hidráulica es la principal forma de energía renovable aprovechada históricamente en Perú. De acuerdo al International Energy Agency (IEA), es uno de los siete países latinoamericanos (junto con Brasil, Colombia, Costa Rica, Venezuela, Paraguay y Ecuador) que generan más del 50% de su electricidad con dicha fuente (Perú logra el 51.7%). Sin embargo, ante las controversias sobre los efectos negativos en el ambiente, principalmente por los embalses, el crecimiento de este tipo de energía se ha desacelerado a nivel nacional y mundial. Un caso emblemático asociado a esto último fue la paralización del proyecto hidroeléctrico de Inambari (Madre de Dios) en el 2012.

Aunque el aprovechamiento de energía en general requiere de grandes inversiones, también existe la posibilidad de generar energía renovable a mediana y pequeña escala y en ámbitos urbanos y rurales, especialmente si hablamos de la energía eólica, solar y biomasa, también llamadas “energías renovables no convencionales”.

En el 2012 se inauguró la “Central Solar Repartición”, localizado en el distrito de La Joya (Arequipa) siendo el primero de este tipo en Perú y Sudamérica. El proyecto se encuentra en concesión con la empresa privada T-Solar. Asimismo, se han subastado los megaproyectos fotovoltaicos de Majes (Arequipa), Panamericana (Moquegua), Tacna Solar (Tacna), entre otros megaproyectos localizados en la costa sur del país. A pequeña escala, el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD) implementó el programa “Electrificación Rural Fotovoltaica en el Perú”, que instalo 4,200 sistemas solares en hogares de la Amazonía peruana en el año 2011.

Respecto a la energía eólica, se ha promovido la creación del Parque Eólico de Marcona (Ica), que ha permitido evitar la construcción de nuevas centrales hidroeléctricas, dada su alta dotación de energía. La energía eólica se aprovecha en la costa norte del Perú y se están implementando proyectos en La Libertad, Ancash y Piura. La energía eólica también es aprovechada a pequeña escala en empresas privadas.

De todas, la energía de biomasa es la que ha ofrecido innovadoras y creativas soluciones a mediana y pequeña escala. Resaltan los casos de la empresa agroindustrial Paramonga, que genera energía a partir de sus desechos orgánicos de caña de azúcar; El relleno sanitario de Huaycoloro produce gas natural; El Fundo Casablanca, que produce gas natural a partir del estiércol de cuy; La Universidad de Piura ha creado briquetas para hornos a partir de aserrín. También se vienen llevando a cabo proyectos en carbón vegetal a partir de cascara de coco, cascarilla de cacao, residuos de café, pepas de palta (aguacate). Estas iniciativas además, ofrecen la disminución de las quemas, que producen emisiones de carbono y problemas respiratorios, en particular en zonas rurales (el tercio de la población peruana vive en zonas rurales).

La energía geotérmica y mareomotriz aun no es investigada en su potencial nacional.

“El Perú es uno de los siete países latinoamericanos con uso intensivo de energía hidráulica, no obstante, existen otras alternativas que se pueden aprovechar a mediana y pequeña escala y en ámbitos urbanos y rurales”

La matriz energética nacional

A pesar de nuestras opciones energéticas, el sistema de energía peruana usa intensivamente petróleo, gas y carbón, es decir, energía no renovable. Cabe resaltar que el 90% del combustible usado en el transporte es el petróleo, del cual más del 60% es importado. Al respecto, el Estado apuesta principalmente por el gas natural, como fuente energética no renovable de transición, no obstante, es una opción que deberán pagar las futuras generaciones que no gozaran de este recurso.

El uso de energía hidráulica también es relevante, pero requiere grandes inversiones para la ampliación de su capacidad de generación y está subordinada a los posibles cambios climáticos que se puedan presentar. No obstante, la matriz energética peruana ha fijado que la energía utilizada en el país puede ser hasta 95% no renovable y a cargo de grandes hidroeléctricas. Ello constituye una contradicción con todo lo expuesto previamente.

A nivel de políticas públicas, el Perú se ha avanzado progresivamente desde el nuevo milenio con la Ley N° 27435, Ley de Promoción del Uso Eficiente de la Energía y su reglamento, que promovió la elaboración de la Política Energética Nacional del Perú 2010-2040. Sin embargo, no existen incentivos que permitan la promoción de energías renovables, a diferencia con las fuentes de energía no renovable que gozan de precios competitivos. Parte de ello, se denota porque solo se aprecia el valor del consumo de energía y no se valoran los beneficios ambientales que vienen incorporados con el uso de energías renovables. Por ello, son necesarios marcos regulatorios que permitan lograr tarifas competitivas para aquellas energías renovables que ya están funcionando e incentivos que permitan mayor inversión en energías renovables no convencionales, es decir, diversificar la matriz energética desde ahora.

“Queda pendiente trabajar en un marco legal que incentive y premie el uso de energías renovables, es decir, diversificar la matriz energética desde ahora”

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Pierina Benites

About Pierina Benites

Pierina Benites Alfaro is an agricultural economist, agro entrepreneur and consultant in sustainable business in the Peruvian Amazon.