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Más de la mitad de los sitios declarados Patrimonio de la Humanidad en Centroamérica están bajo amenaza del cambio climático según estudio.

 

En Centroamérica, los sitios declarados Patrimonio de la Humanidad -como el Parque Nacional La Amistad en la cordillera de Talamanca o el Río Plátano en Honduras- tienen un enemigo principal en común: el cambio climático.

Así lo reveló un reciente informe publicado por la organización Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) -la organización ambiental más grande del mundo-, el cual revela que, de todos los sitios Patrimonio de la Humanidad de Mesoamérica, un 75% presenta algún “riesgo significativo”.

Estos riesgos varían en todo el mundo, pero en nuestra región el enemigo es claro: el cambio climático amenaza a 11 de los 20 sitios; es decir, amenaza a más de la mitad del patrimonio de Centroamérica y México.

“Los sitios Patrimonio Natural juegan un rol crucial en soportar economías locales. La destrucción (de sitios patrimonio) puede tener consecuencias devastadoras que van más allá de la belleza excepcional y el valor natural”, explicó en un comunicado Tim Badman, director del programa de Patrimonio de la Humanidad de UICN.

En Costa Rica, algunos de estos sitios incluyen el Parque Nacional La Amistad en Talamanca, la Isla del Coco y el Área de Conservación Guanacaste. De esos tres, todos presentan una “preocupación significativa”, sin caer en la categoría de amenaza “crítica”.

En la región mesoamericana, los dos sitios clasificados en estado “crítico” por la UICN son la Reserva Biósfera Mariposa Monarca en México y la Reserva Biósfera Río Plátano en Honduras.

Para definir cuáles sitios están en condiciones más críticas, los investigadores estimaron cuántas medidas adicionales se necesitarían para conservar el sitio y qué tan urgentes son.

Los sitios con menos preocupaciones necesitarían, por lo tanto, menos medidas de conservación y estas, además, pueden aplicarse a largo plazo. Los más críticos necesitarían muchas medidas de conservación y de manera urgente.

Según Badman, perder estos sitios no solo afectaría el desarrollo de las comunidades cercanas sino que incluso podría significar un peligro para estas mismas comunidades.

En Perú, por ejemplo, los glaciares que se derriten en el Parque Nacional Huascarán afectan los suministros de agua de las comunidades aledañas, ya que el agua y los suelos se contaminan de metales pesados previamente atrapados en el hielo.

Además del derretimiento de glaciares, el cambio climático también causa sequías y blanqueamiento de corales, entre otros eventos extremos que serían una amenaza importante para el Patrimonio de la Humanidad.

A nivel mundial, las especies invasoras siguen amenazando a más sitios (67) pero el número de sitios amenazados por el cambio climático pasó de 35 en el 2014 a 62 en el 2017; un crecimiento del 77%. En contraste, la amenaza por especies invasoras solo creció un 14% en esos mismos tres años.

Entre los sitios más amenazados a nivel mundial se encuentran el Parque Nacional Everglades en Estados Unidos (afectado por la expansión urbana así como por las especies invasoras) y el Parque Nacional Virunga ubicado en la República Democrática del Congo (afectado por la caza y el conflicto armado).

*Publicado originalmente en Ojo al Clima.

Sebastian Rodriguez

About Sebastian Rodriguez

Sebastian is Communications student and journalist at Ojo al Clima. He writes about science, sustainability and climate change from San José, Costa Rica