was successfully added to your cart.

Cuando pensamos en Japón muchas veces pensamos en Tokyo. Es la metrópolis más grande del mundo y la quinta ciudad con más rascacielos del mundo. Pensamos en las largas horas de trabajo, los niños educados, los sushis, los ninjas y las geishas. Pero Japón es mucho más que eso y hoy quiero contarles sobre la conservación en este país donde pude vivir un año.

Parques naturales

Japón tiene 29 parques nacionales (que cubren 5.4% del area terrestre), más que países más grandes como Estados Unidos o Canadá. Los Japoneses viven muy ligados a la naturaleza porque la mayoría se consideran de la religión Shinto donde muchos dioses son árboles, plantas y comida. Además, la ley de protección permite actividades turísticas en parques nacionales y es por eso que pude pasar un año rodeada de monos, osos y unos cuantos humanos también.

Al pie de una imponente montaña, rodeada de árboles y bajo un cielo azul es difícil no querer conservar las bellezas naturales. Un contacto de día a día (o de fin de semana) con estos lugares accesibles ayuda a que los japoneses quieran proteger su entorno.

Animales por doquier

Tal vez hayan visto las fotos en redes sociales de monos en aguas termales rodeados de nieve o de islas de venados/zorros/conejos. Estos lugares son en Japón pero también existen especies menos conocidas. Parte del esfuerzo de conservación en la reserva de Chubu Sangaku, donde me encontraba, era el de proteger a las “kamoshikas“. Este animal solitario se encuentra en estado de vulnerabilidad por lo que está prohibida su caza. Netamente japonés, se volvió un “Monumento Natural Especial” para evitar su caza furtiva. Estos animales silenciosos viven de comer “sasa”, un bebé bambú, y al ser cortos de vista se asustan con facilidad al tener a un humano cerca sin antes haberse dado cuenta. Tuve la oportunidad de cruzarme con varios en mis caminatas.

La caza del oso luna, también dentro del parque nacional, es restringida (para permitir un control de la población). Para evitar contacto con los osos se ponen campanas en todo el bosque y se acompaña a los niños al colegio. De pequeños aprenden la importancia de proteger la naturaleza pero también la responsabilidad de no interferir mucho en ella.

Reciclaje en más de 30 categorías

83% de los plásticos son reciclados en Japón (2014), muy por encima de los demás países desarrollados. Esto no es solo en las áreas protegidas sino que en todo el país. Existen 3 maneras de reciclarlo en Japón: de manera material, química o termal, dando como resultado menos creación de materia virgen. Pero el plástico no es lo único que se recicla, son al menos 30 categorías (dependiendo de la zona donde se viva). Hay lugares, como Kamikatsu, donde lo que se bota debe ser separado meticulosamente en 44 diferentes categorías. En Japón la basura es asunto de uno, es decir que es responsabilidad de cada ciudadano hacerse cargo de lo que desecha. Las bolsas de basura llevan los nombres de los proprietarios ayudando así a responsabilizar a cada uno. Una mala segregación puede llevar a conflictos con los vecinos y hasta el pare del recojo de una zona completa. Conservar pasa entonces por cada uno permitiendo que la máxima cantidad de cosas en desuso sean reutilizadas o recicladas.

Conservar sin pensar

Además del reciclaje, hay cosas que se hacen en el hogar que ni siquiera requieren de acción consciente por parte de los usuarios. Los baños en Japón tienen muchas maneras de reusar el agua. Al tomar baños calientes en las noches, el agua de la tina tiene un tubo que puede ser conectado con la lavadora para después lavar ropa. Además, el inodoro tiene doble función: el lavabo se encuentra encima del tanque de agua por lo que se jala la cadena para poder lavarse las manos llenando así el tanque para descargar el baño.

Conservando desde la niñez

Aprender algo nuevo de adulto siempre resulta más difícil que cuando se vuelve natural de joven. Es por eso que en Japón los niños ya saben conservar. El sueño de uno de mis alumnos del colegio era hacer un carro que no dañara el medio ambiente, y como él habían varios más preocupándose por el medio ambiente. De pequeños se les inculca que las cosas no se limpian solas así que ellos mismos se encargan de la limpieza del colegio y segregación de la basura. Aprenden a reutilizar con las manualidades en clase. Se preocupan por reciclar ayudando a las personas de tercera edad de su comunidad a hacerlo también. Además, ellos mismos producen los alimentos para el almuerzo escolar, siendo muy locales y orgánicos en su producción y conservando el medio ambiente de esa manera. Japón nos enseña que para conservar de grandes, es mucho más fácil comenzar de pequeños.

Queda mucho por hacer

Es cierto que Japón ha logrado mantener su imagen de país limpio por la extrema meticulosidad en la segregación así como las cifras de lugares protegidos. Sin embargo queda mucho por hacer. Japón es un gran consumidor de productos pre-embalados llevándolo a ser el octavo país con más desechos del mundo. Además, las zonas protegidas no tienen suficiente personal para ocuparse de ellos. Al no existir un sistema de monitorea adecuado, varias zonas están en peligro. Este reporte en inglés nos cuenta las principales amenazas que llevan a la destrucción del hábitat. Una de las principales es el énfasis en turismo en vez de conservación. Tomemos lo bueno de las tradiciones Japonesas pero veamos también las mejoras que se pueden aportar.

En Taiji, ciudad costera, se lleva a cabo aún la matanza legal de delfines durante 6 meses al año. Tuve la oportunidad de ir y observar la caza que se realiza todos los días aunque no todos los días se logra atrapar a delfines. El gobierno sí pone un límite de cantidades que se pueden atrapar (tanto para el cautiverio como para el consumo de carne), sin embargo, mientras estuve allí las cuotas fueron alzadas ya que estaban casi al tope de una de las categorías de delfín. Lo que viví en ese lugar fue espantoso no solo por la cantidad que cadáveres que salían del agua sino por el estrés visible de los mamíferos al ser separados de sus crías o al ver por última vez el vasto mar como su hogar al ser llevados a las piscinas de entrenamiento. Japón es un país que busca conservar especies en cierto modo, sí, pero aún hay mucho que hacer por ese lado también.

Quedémonos con esta lección sobre la conservación en Japón: conservar es tarea de todos. Cuando se comienza de temprana edad y cuando el gobierno pone reglas al respecto, se vuelve mucho más fácil volver la conservación “normal” y menos como una tarea por hacer. Pero al fin y al cabo, cada ciudadano cuenta.

Ines Yabar

About Ines Yabar

Inés is a sustainability advocate that uses her degree in communications to share her passion for the planet. Some of her main hobbies include making DIY products and doing beach cleanups.