was successfully added to your cart.

En esta nueva serie de entrevistas, nos sentamos con distintxs integrantes del movimiento ambiental en Latinoamérica para intentar comprender cómo se lograron hitos en la lucha contra la crisis climática. 

El 17 de Julio de 2019, el Senado argentino declaró su “profunda preocupación por la emergencia climática y ecológica global”. El anuncio fue el resultado de un proceso que se inició cuatro meses antes, a raíz de la huelga internacional del clima, y donde la presión popular fue fundamental.

Stephanie Cabovianco integra distintos colectivos ambientales en Argentina y formó parte del equipo que llegó a este logro. En diálogo con Climate Tracker, reflexionó sobre la estrategia de medios utilizada y cómo fue abordada por la prensa.

**La entrevista ha sido editada y resumida para mayor claridad**

¿Cómo llegaron a la Declaración? ¿Qué se hizo antes?

El 15 de marzo [día de la primera huelga internacional del clima] preparamos el primer borrador de la Declaración de Emergencia Climática y Ecológica. Lo entregamos a Emilio Monzó  [Presidente de la Cámara de Diputados] y luego esa versión fue mejorada y presentada a la Cámara de Diputados y Senadores, días después de la segunda movilización [internacional por el clima] que tuvo lugar el 24 de mayo. 

El objetivo de las movilizaciones siempre fue declarar la emergencia climática y ecológica en Argentina. Es lo que decíamos en los flyers. La declaración tenía un texto bastante largo y cinco puntos donde, además de declarar la emergencia climática, reclamábamos transformar la matriz energética en Argentina y el sistema de alimentación, cumplir con las leyes ambientales y cumplir con el Acuerdo de París. En la Cámara de Diputados se había ingresado un proyecto de ley donde nosotros también habíamos participado en la elaboración del texto, pero creíamos que era importante, dado el contexto actual, tener la declaración simbólica primero y observar luego qué ocurría con el proyecto de ley. El mismo fue tomado por el senador Pino Solanas,  presidente de la Comisión de Ambiente del Senado y quien tiene la potestad de presentar los proyectos directamente a debate. Enrique Viale, asesor de Pino Solanas, nos advirtió que si queríamos que fuera tratado en el recinto, primero debía pasar por la Comisión de Ambiente que hacía dos años que no juntaba el número mínimo de personas para reunirse. En otras palabras, debía haber nueve legisladores de la Comisión de Ambiente presentes ese día para poner su firma y que el proyecto de declaración fuera tratado en el recinto. Ahí teníamos un gran desafío por delante.

¿Cuál fue la estrategia de comunicación?

La estrategia fue primero armar una gacetilla de prensa previa a la aprobación en el recinto de la Cámara de Senadores. En principio, necesitábamos que hubiera quórum en la Cámara de Ambiente del Senado y después ellos tenían que dar dictamen. 

Finalmente conseguimos que ese mismo día también se tratase el proyecto. Teníamos una gacetilla semi-preparada pero no la final. Al momento de su aprobación, comenzaron a contactarnos de todos lados y les pedimos a las organizaciones que por favor aguardaran. 

¿Cómo fue la interacción con los medios?

Para la primera movilización, que fue el 15 de marzo, relevamos quiénes eran los actores que estaban convocando. Hicimos un grupo de WhatsApp, nos juntamos cinco días antes y nos coordinamos. Nuestra difusión fue en redes sociales, unificamos el mensaje entre todas las organizaciones convocantes e hicimos un flyer conjunto. Asimismo, decidimos convocar a medios ambientales. 

En el evento, parte del mundo ambiental estuvo presente y dio cobertura en redes. Laura Rocha [una conocida periodista ambiental argentina] fue la primera que hizo una nota sobre Jóvenes por el Clima (JOCA) y a partir de ahí fuimos comunicándonos entre todos y realizando la convocatoria conjunta. En ese momento no éramos Alianza por el Clima [colectivo de organizaciones que buscan impulsar la agenda ambiental en el debate público] si no que éramos organizaciones independientes que decidimos apoyar a JOCA como actor principal. Todavía no había aparecido Fridays for Future (FFF) y le dimos la centralidad a ellos como organizaciones acompañantes. 

En conclusión, nuestra estrategia se centró en realizar flyers, utilizar redes sociales y mucha comunicación en grupos internos. Existen varios grupos de activistas e internamente logramos difundir mucho la información.

¿Cómo se cubrió el primer evento, el 15 de marzo, que fue puntapié de campaña para llegar al recinto?

Nos contactaron medios grandes como La Nación, Clarín, Canal 26 y Radio Continental. Sinceramente, estábamos sorprendidos porque era la primera vez en Argentina que un evento ambiental tenía tanta participación. Lo que me impactó fue la cantidad de consignas que hubo ese día y que relacionaban la ganadería y el cambio climático, [algo] que hasta ahora era bastante inédito en las organizaciones ambientales. Creo que se debió a que colaboramos con organizaciones que promueven los derechos animales. Se mezclaron los dos mundos

¿Qué pasó en el segundo evento, el 24 de mayo, en términos de estrategia comunicacional?

En el segundo evento, la estrategia estuvo fue más débil porque nos estábamos organizando internamente. Hubo idas y vueltas entre las organizaciones, encuentros y desencuentros. Se terminó resolviendo para bien, pero no hubo tanta difusión como en el primero. Como en el recinto las cosas eran tan inciertas, no salimos a comunicar antes. 

Las plataformas principales fueron los canales de comunicación internas, redes y grandes medios que cubrieron en radio, tele y prensa online. 

Antes de comenzar mencionaste que había que resolver el tema del quórum ¿cómo hicieron? 

Algo clave que pasó, es que necesitábamos que para que hubiera dictamen y la declaración pudiera tratarse en el recinto, los legisladores de la Comisión de Ambiente tenían que estar sentados ese día en la reunión que convocó al Senador Pino [Solanas] y hacía más de dos años que estas personas no se sentaban para dar quórum a los temas ambientales que se tenían que tratar allí. ¿Qué hicimos? Una campaña de redes bastante intensa que dio como resultado que chicos de todas partes de Argentina le escribieran a la casilla de correo de los legisladores. Y también lo que hicimos fue llamar uno por uno a los legisladores por teléfono para confirmar si iban a estar presentes. Internamente desde las organizaciones llamamos para explicar la importancia de que estuvieran ahí. Nos llamó la atención que estaban muy al tanto cuando los llamamos porque habían visto todos los mensajes en sus redes sociales y habían recibido cientos de correos. 

En un determinado momento hubo un problema de comunicación con los medios. ¿Qué ocurrió?

Nosotros ese mismo día nos enteramos de que se trataba también un proyecto de ley de cambio climático impulsada por el mismo legislador que presentaba el proyecto de declaración con otra legisladora. Como tanto la declaración como el proyecto de ley tenían la misma palabra, muchos se confundieron en redes sociales pensando que era parte de la misma cosa. 

Asimismo, ocurrió que cuando nosotros pedimos esperar a las organizaciones para terminar la gacetilla y salir a difundir todos con la misma información, a algunos les ganó la ansiedad y una organización se comunicó con un medio muy importante, les dio una entrevista muy rápido y lo que tituló es que la declaración de emergencia climática tenía media sanción en el Congreso. Se mezcló la ley con la declaración y eso generó un efecto cascada. Varios periodistas hicieron interpretaciones propias de lo que había pasado. Entonces algunos decían: “Argentina declaró la emergencia climática” y otros no. Hubo gente que fue muy al detalle con respecto a qué podía ser considerado emergencia ambiental y qué no, porque legalmente cuando se declara emergencia ambiental suele tener un presupuesto que no teníamos ya que lo nuestra era de carácter simbólico, algo meramente enunciativo. Lo tomamos como un error por parte de nuestra estrategia de comunicación. 

Afortunadamente pudimos aclarar [el asunto], Hablamos con el periodista que había realizado la nota que provocó el efecto cascada y la publicación fue corregida. Muchas personas que habían entendido mal el mensaje luego de la explicación lo comprendieron y tuvo buena repercusión. Incluso Greta [Thunberg] retuiteó el tweet de FFF diciendo que Argentina había declarado emergencia [climática y ecológica].

La declaración tiene un componente clave y es que el Senado, además de estar preocupado, exhorta al Ejecutivo a tomar acción en base al Acuerdo de París y al último informe del IPCC.  

¿Crees que tomaron el enfoque correcto con respecto a los medios y comunicación? 

Creo que si internamente hubiésemos estado más coordinados y hubiésemos respetado los tiempos pautados, no hubiésemos tenido tanto problemas con la difusión. Fue un error nuestro desde la comunicación y organización.

¿A qué medio le estas agradecida por la cobertura?

Tuvimos muy buena cobertura de Sábado Verde, Red/acción, Fermín Koop y Periodistas x el Planeta

¿Cuáles son los mayores desafíos y oportunidades en América Latina con respecto a la cobertura ambiental en los medios?

Primero que nada, los desafíos se relacionan con el gran lobby mediático que ejercen algunas empresas. En Argentina el lobby sobre Vaca Muerta (VM) [megaproyecto de extracción de gas a través del fracking] es muy fuerte. Tanto que los medios hacen lo que nosotros llamamos “publinotas” sobre los beneficios y bondades de VM o diciendo que es el futuro, cuando en la realidad sabemos muy bien que los combustibles fósiles no son el futuro. Me parece importante tener en cuenta que muchas veces tendremos que hacer frente a todo el poder del lobby que tienen otras empresas. 

Ahora bien, las oportunidades se centran sobre todo en las redes sociales. Nos abren muchas puertas para conocer de cerca lo que está pasando en otras comunidades. Nosotros, viviendo en ciudades, estábamos desconectados de lo que pasaba en el interior y donde se dan dinámicas de extractivismo. Lo mismo pasa en América Latina. Lo que ocurre en estos núcleos pocas veces es permeable y las empresas multinacionales de explotación frecuentemente operan donde el poder político es débil, donde no hay leyes fuertes que protejan a las personas.  A veces las redes sociales juegan ese rol de cobertura que no tenemos de otra forma. Las mismas personas te lo cuentan y te lo muestran, con eso se pueden hacer campañas interesantes.

Martín Vainstein

About Martín Vainstein

Martín Vainstein is an academic, community organiser, digital campaigner and communications specialist, who currently resides in hectic Buenos Aires, Argentina. He writes about climate and human rights for various media outlets. Martín enjoys drawing, reading and playing the ukulele.