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El cambio climático es un riesgo humano

climate change skeptics

 

Twitter @rinaudomariae

Cincuenta años atrás, cuando investigadores y científicos notaron que la temperatura del planeta estaba ascendiendo en forma acelerada y que las proyecciones para aquel momento, demostraban un comportamiento humano insostenible; jamás se hubiera podido creer que el cambio climático hoy, sería un tema tan integral y transversal.

Recuerdo haber dicho hace algún tiempo que el cambio climático se había convertido en un problema de desarrollo, puesto que este fenómeno no se comporta de manera lineal y tampoco es predecible.

Actualmente, la mayor parte de los países, cuentan con escenarios climáticos que indican cuáles serán los caminos que tomará este desafío a nivel nacional y local, permitiendo a los gobiernos identificar estrategias óptimas de mitigación y adaptación; sin embargo, la naturaleza cortoplacista del ser humano, pone sobre la mesa importantes dudas e interrogantes.

El cambio climático es en sí, un riesgo humano, ya que pone en evidencia los desafíos en áreas sociales como la salud, la educación, la pobreza, la seguridad alimentaria y energética, el emprendimiento y el empleo, entre otros.

En el 2007, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), lanzó su Informe de Desarrollo Humano orientado al fenómeno del cambio climático. Este estudio cuenta con una importante visión hacia el tema del desarrollo y como éste, se ve afectado por las vulnerabilidades y riesgos consecuentes del cambio climático.

El informe identifica las relaciones estratégicas entre los riesgos humanos y el cambio climático, así como también, señala ciertas medidas para crear resiliencia humana ante los efectos de este fenómeno global.

Tal y como lo indica en su Capítulo I, “las crisis climáticas también erosionan las oportunidades de largo plazo para el desarrollo humano al socavar la productividad y minar las capacidades humanas. Ninguna crisis aislada de clima puede atribuirse al cambio climático. No obstante, el cambio climático está intensificando los riesgos y las vulnerabilidades que afectan a los pobres…”.

Las poblaciones vulnerables y países en vías de desarrollo, son las que más sufrirán las consecuencias del cambio climático, en virtud de que no cuentan con tecnologías adecuadas, capital financiero o instituciones libres de corrupción, afectando de manera directa la calidad de vida de estas personas e influyendo directamente en áreas como la salud o la pobreza energética.

En cuanto al tema de la salud, el informe indica que las enfermedades infecciosas siguen asolando las vidas de los pobres del mundo. Se estima que 40 millones de personas viven con VIH/SIDA, situación que causó 3 millones de muertes en 2004. Anualmente se producen entre 350 millones y 500 millones de casos de paludismo, con un millón de casos fatales. África explica 90% de las muertes por paludismo y los niños africanos representan más de 80% de las víctimas del paludismo de todo el mundo.

En relación al tema de la pobreza energética, recuerdo hace algún tiempo haber leído el libro “Caliente, plana y abarrotada”, en el cual el autor, Thomas Friedman, hace referencia a la importancia que tiene la energía sostenible para hacer frente al desafío climático. Ciertamente, somos una sociedad consumista de combustibles fósiles (consumimos unos 10 mil millones de barriles diarios), haciendo que nuestra civilización se convierta en despilfarradora y extractivista.

De igual forma, el autor hace referencia a un aspecto muy importante, y es que el tema energético no apareció en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), ni en las metas ni en los objetivos, haciendo que este tema quedara hasta cierto punto “rezagado” de los planes de desarrollo de las naciones. Sin embargo, un aspecto clave de destacar es que según la última revisión de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que serán prontamente publicados por las Naciones Unidas, si aparece la seguridad energética como un punto clave para lograr sostenibilidad.

Es importante admitir, que el cambio climático representa un “talón de Aquiles” para el desarrollo humano sostenible del planeta y por esta razón, se hace evidente que los gobiernos nacionales y locales, enfaticen estrategias de gestión ambiental y resiliencia social, claves para afrontar estos riesgos que tendremos de ahora en adelante.

Maria Eugenia Rinaudo Mannucci

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