En un mundo de 7350 millones de personas y 8,7 millones de especies (entre animales, plantas, hongos, protozoos y chormistas), el agua, ya sea en estado líquido, sólido o gaseoso, es vital para nuestro planeta.

Nuestro planeta contiene más de mil millones de billones de litros de H2O, pero poca se puede tomar. Más del 97% del agua en la Tierra es salada. Dos tercios del agua dulce están retenidas en glaciares y capas de hielo polar. De lo que queda, la mayor parte está atrapada en el suelo o en acuíferos subterráneos.

Eso deja disponible para la mayoría de los seres vivos una fracción mínima, más aun cuando casi todo lo que hacemos involucra al agua de alguna manera. Dependemos de ella para beber, para la agricultura y para la ganadería, e innumerables especies necesitan los ecosistemas de agua dulce para vivir. Los océanos contribuyen a modular los niveles de CO2 y a mantener las temperaturas globales, a la vez que transportan nutrientes y albergan ecosistemas marinos.

A Peruvian water distribution worker with a hose splashes drinking water from a truck into a plastic barrel on the dusty hillside of Pachacútec, a desert suburb of Lima, Peru.
Photo: Jan Sochor Photography

Se indica que, en los últimos 30 años, cada década ha sido más caliente que la anterior, y a medida que cambia el clima, cambiarán también los recursos de agua dulce y salada sobre los que se basan nuestras sociedades y economías. Y a medida que cambia el clima, cambiará también nuestra relación con el agua.

Océano

Los mares, que cubren el 71 % de nuestro planeta, absorben en la actualidad tanto CO2 generado por actividades humanas y tanta energía del Sol, que la química y las temperaturas de las aguas marinas se están modificando poniendo en peligro a muchos organismos. Los cambios en el medio marino afectan a los seres que viven en el agua y a lo que podemos obtener de él. Las subidas del nivel del mar están modificando las costas y socavando los edificios, lo cual supone un riesgo para la vida humana, Cada tres años los mares le ganan un centímetro a la tierra firme.

Tierra

Las interacciones dinámicas entre el cambio climático y los recursos de agua dulce en tierra están estrechamente vinculadas a la disponibilidad de agua de buena calidad para el consumo humano. Actualmente, al menos la mitad de la población mundial depende del agua subterránea para un consumo de agua seguro. A partir de la actual previsión de crecimiento urbano se espera que hacia 2050 la demanda haya aumentado un 55 %, de modo que deberemos gestionar con prudencia el consumo futuro.

Hielo

El agua dulce congelada en la Antártida, en Groenlandia, el Ártico, y en todas las regiones alpinas del mundo, como las “Nieves Perpetuas” en Huaraz, se está derritiendo y yendo a parar a los ríos, suelos, y océanos de todo el planeta. Al principio esa agua llenará los ríos y las cuencas fluviales, pero conforme haya menos hielo, también se verán mermadas las aguas de escorrentía y el agua dulce disponible. Si las medidas de conservación no atajan el problema, surgirá la amenaza de las restricciones de agua.

Photo: Mariana Bazo/Reuters

Photo: Mariana Bazo/Reuters

Casi dos millones de personas se mueren al año por falta de agua potable. Y es probable que en 15 años la mitad de la población mundial viva en áreas en las que no habrá suficiente agua para todos, en el 2100 la Tierra tendrá 11 200 millones de habitantes aproximadamente, y si seguimos contaminando de la forma creciente como lo hacemos, la extinción será solo cuestión de tiempo.

El futuro de la conservación de vida en nuestro planeta está en nuestras manos, es por ello que desde ahora todo lo que realicemos, debe y necesita tener un carácter de respeto ambiental.

Todas las personas e instituciones de alguna manera deben ser agentes concientizadores sobre la importancia de no contaminar, por eso la creación de programas y talleres, a través de las universidades y otras organizaciones, son importantes para enseñarnos por qué y sobre todo como publicar información de forma asertiva, para ser capaces de concientizar.

El mundo y su vida están en nuestras manos, y está enfermo, no dejemos que muera, salvémoslo y salvémonos.

Edwin Alejandro Perez Zumaeta

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