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Por Andrea García (Perú) y María Julia Arana (Bolivia-Argentina)

A pocas horas del cierre oficial de la conferencia internacional de cambio climático (COP24) en Katowice, Polonia, continúa la incertidumbre sobre el desenlace de la reunión que tenía por objetivo alcanzar un consenso entre los 197 países para combatir la crisis climática. Los intereses de los combustibles fósiles acaparan el protagonismo de la conferencia.

En palabras del presidente de la COP, Michal Kurtyka, el progreso en las negociaciones sigue siendo ‘insuficiente’. Los países aún no logran ponerse de acuerdo en los lineamientos y el reglamento para la implementación del Acuerdo de París en el llamado “rulebook”.

Se discuten cuestiones como las formas para comunicar la implementación de los compromisos de los países, o los mecanismos para financiar las medidas climáticas de adaptación y mitigación. A la fecha, se estima que las negociaciones podrían extenderse más allá del cierre oficial previsto este viernes.

El sentido de urgencia se percibe en el predio. El pasado miércoles, el Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, volvió a la Conferencia para presionar por más ambiciones y  manifestó que no llegar a un acuerdo durante esta rondas de negociaciones del clima sería “no sólo “inmoral sino también suicida”.

Vitrina para los contaminantes

Lejos de contribuir al progreso de las negociaciones para limitar las emisiones de CO2 y combatir la crisis climática, los intereses de grandes compañías de combustibles fósiles han quedado reflejados en acciones promocionales que ocurrieron en paralelo a las negociaciones del clima.

En las últimas dos semanas en la conferencia en Katowice, se realizaron al menos 30 eventos paralelos a cargo de compañías multinacionales de carbón, petróleo y gas tales como Gazprom (la compañía de gas más grande del mundo) y Brazkem (la compañía de Petróleo más grande en Latinoamérica).

Desde semanas previas al inicio de la COP24, ya se había revelado el rol de empresas contaminantes como auspiciadores oficiales de la Conferencia, lo cual generó suspicacias sobre el rol del gobierno Polaco en facilitar las conversaciones.

Climate Tracker reveló que al menos 10 países habrían acreditado como parte de sus delegaciones nacionales a los oficiales de las mayores compañías de combustibles fósiles. Liderando la lista se encuentra Kuwait en donde 13 de los 29 delegados tienen conexiones directas con compañías de petróleo.

Con más de 22,000 delegados oficiales congregados en el predio de la COP24, incluyendo representantes de ministerios de todo el mundo, los eventos se convierten en una oportunidad única de marketing para que las compañías continúen ampliando sus operaciones alrededor del mundo.

“Queda claro que las corporaciones de combustibles fósiles ven esto como una oportunidad para obstruir las negociaciones y vender sus productos. Mientras los países no se ponen de acuerdo en las negociaciones del clima, queda claro que muchos de ellos sí están de acuerdo en promover corporaciones de petróleo, gas y carbón. Esto lleva a que las negociaciones queden en segundo lugar en la feria corporativa que sucede en este predio” – explica Taylor Billings de Corporate Accountability International.

Los dinosaurios también son latinoamericanos

Multinacionales con operaciones en América Latina también tuvieron presencia en la COP24. En un evento en el pabellón de la UNFCCC, la empresa hidroeléctrica Itaipu, de capitales brasileños y paraguayos, auspició la presentación de un proyecto social paraguayo llamado “Los Colosos de la Tierra”, un concurso de sensibilización social que premia a los árboles más grandes y longevos del Paraguay. La contradicción no puede ser más evidente ya que son muchas las evidencias científicas que destacan los aportes de las hidroeléctricas a la deforestación, así que auspiciar un proyecto de conservación de árboles genera muchas dudas. El Dr. Philip Fearnside del Instituto de Pesquisas de la Amazonia, especialista se ha dedicado a la investigación en ecología en Brasil durante 30 años,  ha realizado un análisis crítico de los efectos nocivos de las represas “sobre todo en la estimulación de la deforestación”, indicó.

La represa hidroeléctrica de Itaipú es el mayor productor de energía hidroeléctrica operativa del mundo, con una capacidad de generación instalada de 14GW. La construcción provocó el desplazamiento de 38 comunidades indígenas que nunca fueron indemnizadas.

En el evento co-organizado con la ONG paraguaya estuvo presente el equipo de comunicaciones de la empresa hidroeléctrica.

En conversación con Jorge Arzamendia, Gerente de Relaciones Públicas de Itaipu, y Eugenia Alderete, ingeniera ambiental de la empresa, les consultamos por el desplazamiento de poblaciones indígenas en las zonas de las represas. Los portavoces reconocieron el impacto socioambiental que tiene una hidroeléctrica pero indicaron que “desde que se creó el embalse y se instaló la turbina en 1984 siempre se cuidó lo social, relocalizando y compensando a las comunidades”.

Que se mencione que estas acciones se iniciaron en 1984 no es inocente, ya que 3 años antes, en plena dictadura militar brasileña, funcionarios de la empresa posaron en fotografías en plena desocupación de las comunidades. Las fotos se hicieron públicas en junio de este año, reinstalando el debate de las represas en la peor dictadura de Brasil.

Según Joao Henrique Cerqueira, estudiante de ingenería ambiental y coordinador de clima de la organización social brasileña Engajamundo, estas fotos son el registro documental y la evidencia más reciente del impacto de la hidroeléctrica en Brasil.

Aunque reconoció que la situación ha cambiado y que la empresa hoy asume mayores responsabilidades sobre sus impactos socioambientales, esto no cambiaría el pasado. “No nos sorprende que la empresa evite mencionar este pasado. Yo vivo en el mismo Estado donde está la represa y puedo decir que hoy siguen habiendo muchas comunidades indígenas que deben migrar porque no tienen tierras reconocidas”.

El pedido de ambiciones climáticas es un tema de salud pública

Katowice, la ciudad que aloja la COP24 es la segunda ciudad más contaminada de Europa debido a las plantas de carbón que se encuentran en la región. Según Patryk Bialas, Consejero de la Ciudad de Katowice, “600 residentes locales de Katowice morirán como consecuencia de la contaminación atmosférica cada año”.

El 80% de la matriz energética de Polonia proviene del carbón y 33 de las 50 ciudades más contaminadas en Europa se encuentran en dicho país. Durante su visita a la COP24, Al Gore hizo énfasis en los preocupantes niveles de contaminación del aire en Polonia. “Un bebé nacido en Varsovia hoy en día, en su primera año inhalará el equivalente al humo de 1000 cigarrillos provenientes de smog y otros contaminantes atmosféricos”.

En resumen, mientras los ciudadanos siguen expuestos a altísimos niveles de contaminación del aire que impactan directamente en su salud, y las negociaciones del clima no progresan favorablemente, los más contaminantes siguen empujando sus propios intereses. Queda esperar el resultado final de las negociaciones.

Andrea Garcia Salinas

About Andrea Garcia Salinas

Latin America Campaigner for Climate Tracker. Andrea is a Communicator for Development from Perú. She has worked in conservation and climate awareness with youth initiatives in Latin America. Currently studying an M.A. in International Development at Sciences Po Paris. @dellazule