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Chile: clima de locos

By April 16, 2015 No Comments


Screen Shot 2015-04-15 at 4.52.44 pm“El clima está loco”, eso dicen los memes, chistes y frases cómicas en la web. Seguro que el clima está loco y en su locura está arrastrando más de una consecuencia. Podríamos decir que Chile se convirtió en un laboratorio para los expertos y científicos que hace varios años anunciaron el calentamiento global de la tierra. El alza de la temperatura es un hecho.

No podemos ignorar que el cambio climático llegó, se quedó y se está llevando cultivos, bosques nativos y la vida de las personas. La sequía en el sur, acompañada de incendios forestales, más el trágico fenómeno lluvioso en el desértico norte, son signos de que frente a este loco clima, debemos adaptarnos. La variabilidad climática es una expresión palpable del cambio climático.

Cuando todavía no se sabe cuántos son los muertos y desaparecidos en el norte de Chile, como tampoco cuántas hectáreas de bosque nativo se han quemado en el sur, hay procesos que apuntan a trabajar la adaptación al cambio climático y puntualmente a los impactos de los gases de efecto invernadero y la variabilidad climática.

Recuerdo un proyecto sobre educación y comunicación en cambio climático que hicimos en la Fundación Casa de la Paz el año 2007. Cuando llegamos a la parte de los talleres educativos, los dirigentes de las juntas de vecinos, los profesores y los estudiantes nos miraban como si estuviéramos hablando de otro planeta; de algo abstracto, superior, lejano y poco evidente.

Veían el cambio climático como un fenómeno que sucedería en algún año de alguna década futura que ellos no experimentarían. Menos entendían que había que pensar y diseñar medidas de adaptación para los distintos sectores de la sociedad civil. En ese proyecto, la educación y la comunicación eran (y son) elementos claves para compartir este tema con la ciudadanía.

Screen Shot 2015-04-15 at 4.54.57 pmSe están haciendo cosas

La megaseguía en la zona centro sur de Chile, es una alerta, aunque no tan temprana, de lo que podría ocurrir en el futuro, por ahora 194 comunas han sido declaradas Zonas de Emergencia Agrícola. Como buena noticia, se están haciendo cosas, aunque la naturaleza va cambiando los planes. Es lo que pasó con el Plan Nacional para la Sequía presentado en marzo, el que contempla acciones desde la región de Los Lagos hasta la región de Atacama.

Pero las medidas de corto, mediano y largo plazo, por un monto de 105 mil millones, tendrán que ser pensadas y diseñadas de nuevo para el norte de Chile y sus valles. El agua que tanto se necesitaba para las uvas de exportación, olivos, paltas, mangos y hortalizas, llegó de golpe el martes 24 de marzo  y convertida en barro; el ministro de Agricultura, Carlos Furche, dijo que más del 60% de los cultivos en la región se perdieron producto de los aluviones. Gran tragedia. Una vez que se recuperen los terrenos cultivables, habrá que evaluar los niveles de contaminación de esos suelos.

La vulnerabilidad de las ciudades chilenas fue una de las advertencias que indicó el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático, publicado en diciembre 2014 por el Ministerio del Medio Ambiente. Y eso es lo que necesita el sur de Chile, una adaptación por ejemplo de la agricultura y ganadería. Si no llueve, no crece el pasto; si no hay pasto, los animales comen menos, si los animales comen menos, producen menos. El mismo Plan habla de los “eventos climáticos extremos”, donde advierte sobre las altas precipitaciones con temperaturas elevadas, lo que provocaría inundaciones, crecidas y aluviones.

En cuanto a emisiones, el proyecto MAPS Chile, busca entregar las mejores opciones para la mitigación de los Gases de Efecto Invernadero (GEI). Además, el país está preparando las Contribuciones Nacionales Tentativas (INDCs, por sus siglas en inglés), las que todos los estados miembros de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático están elaborando.

Chile ya cuenta con un Anteproyecto, el que fue sometido a consulta pública los primeros meses de este año, y cuya versión final será presentada en París en diciembre del 2015, cuando se realice la vigésimo primera Conferencia de las Partes (COP21) de la Convención. Esto será un tratado multilateral con obligaciones vinculantes para la reducción de emisiones. 

Adaptarse a este loco clima

Este loco clima nos está dando señales con sus esquizofrénicas temperaturas; otra muestra de ello son los 36 grados que se sintieron en Santiago durante el mes de marzo, inédito en nuestro país en los últimos 50 años. La adaptación se debe hacer ahora, pero sin olvidar que es permanente y cambiante porque la naturaleza nos recuerda que debemos acomodarnos a ella y que siempre estamos expuestos a su fuerza.

La adaptación tiene que ver con la salud de las personas, los recursos hídricos, la producción de alimentos; cómo están planificadas y construidas las zonas urbanas y costeras, incluso tiene que ver con nuestro consumo energético. Así como el planeta intenta adaptarse a las nuevas condiciones producto del calentamiento global, sus habitantes y autoridades deberían hacer lo mismo frente a este clima de locos.

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