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(Buenos Aires, Argentina) Así lo asegura Patricia Espinosa, secretaria ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas en Cambio Climático (CMNUCC). En su paso por la ciudad porteña, conversó en exclusiva con Conexión Coral sobre la relevancia del G20 para la acción climática, las expectativas y los desafíos del próximo encuentro de negociaciones en Bonn, y el rol de la región.

2018 es un año clave para la acción climática. La 24° edición de la Conferencia de las Partes (COP24) que se celebrará a fin de año en Polonia será el escenario donde deberá definirse la puesta en práctica de los compromisos y objetivos del Acuerdo de París, el principal documento sobre el cual se tiene consenso para hacer frente al cambio climático. Hasta llegar a esa fecha, son varias las instancias que permitirán configurar los pasos necesarios. En ese contexto, el trabajo del Grupo de Sustentabilidad Climática del G20 no pasa desapercibido.

Por primera vez establecido como un grupo específico para trabajar sobre la cuestión climática, el grupo está celebrando su primera reunión en Buenos Aires, bajo la presidencia argentina. En ella está participando como uno de los actores protagonistas Patricia Espinosa, secretaria ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas en Cambio Climático (CMNUCC). En una charla exclusiva con Conexión Coral, analiza el impacto de estos encuentros, anticipa los desafíos de la próxima reunión de negociaciones y describe a la región que la vio nacer, todo ello con ese objetivo base, transversal y necesario: la implementación del Acuerdo de París.

Estamos ante el primer encuentro del Grupo de Trabajo de Sustentabilidad Climática del G20, ¿Cuál es el objetivo que tiene la CMNUCC con su participación en esta reunión? 

El establecimiento de este grupo de trabajo es un desarrollo que es muy bienvenido porque está dándole gran importancia al tema de la sustentabilidad y de las acciones para enfrentar al cambio climático en uno de los grupos más importantes a nivel global: el G20. Como bien saben, el G20 reúne a las 20 principales economías del mundo y, por lo tanto, que este grupo esté abordando ahora, por primera vez y de esta manera, estos temas es extraordinariamente relevante. Lo que creo, y lo que venimos trabajando con la presidencia argentina del G20, es que tenemos que lograr establecer un vínculo entre estas conversaciones y el proceso de negociación -el proceso formal de la Convención que tenemos bajo nuestra responsabilidad-.

Justamente, ¿cómo cree que esta primera reunión pueda llegar a impactar en las negociaciones climáticas y la implementación del Acuerdo de París? 

Hablar de acción climática es hablar de acciones en todos los ámbitos de las economías, en todas las áreas de la sociedad. Estas conversaciones del grupo de Sustentabilidad Climática, que buscan definir cómo los países pueden hacer sus planes de desarrollo de mediano plazo hacia un futuro bajo en emisiones, ya son una contribución importante para ir definiendo pasos concretos de cómo traducir los objetivos y los compromisos que se adoptaron en el Acuerdo de París en políticas, en programas específicos, en planes nacionales. Ahí se encuentra el vínculo entre ambos procesos. El Acuerdo de París es “un gran paraguas”, es un marco general y amplio que hay que traducir a la realidad concreta de cada país. Y esa es la relevancia de lo que está ocurriendo aquí en esta primera reunión.

El lunes se realizó un workshop anticipatorio que demostró el foco del grupo en la adaptación, pensando en el desarrollo de infraestructura resiliente y la creación de empleo. ¿Cómo considera que se viene trabajando en la tarea de igualar la importancia entre adaptación y mitigación, que ha sido uno de los grandes reclamos históricos en las negociaciones?

Hemos avanzado, pero falta mucho por avanzar. Por eso también le doy la bienvenida al hecho de que aquí se esté hablando mucho del tema. Es importante que tengamos claridad de que la adaptación no es un tema única y exclusivamente de los países pobres o de los países en desarrollo. Sí es cierto que el nivel de vulnerabilidad de los países pobres es, por definición, mayor. Pero la necesidad de adaptarse al cambio climático es una cuestión que estamos viendo en todos los países del mundo. La infraestructura resiliente es muy importante. Por ejemplo, mi país, México, se encuentra en una zona sísmica, por lo cual toda la infraestructura tiene que ser antisísmica.

El gran objetivo es que, como norma, toda la infraestructura sea resiliente a los efectos del clima. Pero no se trata solamente de hablar de infraestructura resiliente. Adaptación significa también que quienes están trabajando hoy en industrias o en procesos económicos que van a tener que modificarse, tendrán que calificarse para poder tener oportunidades en ese nuevo mundo. El cambio tecnológico se está dando a una gran rapidez. El re-entrenamiento y la adquisición de nuevas habilidades por parte de los trabajadores será un reto. Ello requiere de políticas públicas muy concretas, eficaces y con claridad en los objetivos. En la industria del carbón, por ejemplo, los trabajadores de las minas dejarán de trabajar allí, pero podrán tener un mejor trabajo con tecnología de punta que les de, además, una mejora en la calidad de vida.

En mayo próximo se realizará una nueva Conferencia de Cambio Climático en Bonn (Alemania). ¿Cuáles considera son los pasos concretos sobre los cuales deberá avanzarse en dicha reunión con vistas a la COP24 y la implementación del Acuerdo de París?

Este es un año complicado para las negociaciones. Lo que debemos producir y adoptar en la COP en diciembre es realmente un paquete gigante. Yo he hablado de la COP24 como un “París 2.0” (en referencia a la COP21 celebrada en 2015 en la capital francesa y donde se llegó a consenso sobre el Acuerdo). Si no logramos aprobar el programa de trabajo del acuerdo (el denominado “rulebook”), el Acuerdo de París no tiene impacto. Es cierto que hay muchos países que no están esperando a que terminemos el manual de procedimientos y ya están trabajando en cómo implementar y cómo lograr los objetivos del Acuerdo. Pero también es una realidad que, si no damos una señal muy clara de que esto va a ser puesto en práctica, ahí sí podríamos tener una situación complicada. Por ello, para Bonn, un buen resultado sería que lográramos pasar de discusiones generales al trabajo de textos para la negociación. Es decir, empezar a disminuir el área de discusión y localizarnos en cosas más concretas que nos lleven a este resultado.

Como representante de América Latina, ¿cómo ve a los países de la región en materia de los avances alcanzados y los desafíos que se les presentan para la acción ante el cambio climático?

Como en muchos otros temas, América Latina presenta un escenario muy diverso. Hay países que han hecho un gran esfuerzo, que han ya puesto en práctica legislación, que han integrado mecanismos a nivel nacional para la implementación de este tipo de políticas, que realmente están aprovechando oportunidades. Un caso muy claro es Chile con el impulso de la energía solar, o Argentina y el hecho de que haya establecido un Gabinete de Cambio Climático que está presidido al más alto nivel político. Todos estos son avances. Pero, al mismo tiempo, tenemos países que están todavía muy atrás, que no han logrado articular bien la manera de pasar de compromisos a la práctica, y de traducir esos compromisos en programas de desarrollo y planes de inversión, que es lo que realmente se necesita. No cabe duda que América Latina es una región extraordinariamente vulnerable a los efectos del cambio climático y, por lo tanto, tenemos una particular urgencia de asumirlo como uno de los principales retos. La cantidad de desplazados que ha habido en la región por los efectos del cambio climático ya hoy es enorme. Afortunadamente tenemos una región donde la flexibilidad hacia los migrantes es bastante alta.

En relación con los desplazados por efectos del cambio climático, ¿hay alguna intención de que se defina alguna categoría que los incluya para protegerlos? Al momento, el concepto de refugiados sólo se refiere a causas políticas. 

El concepto de refugiado tiene una connotación jurídica porque está amparado por la Convención sobre Refugiados, que se realizo sin considerar estas causas. Creo que es interesante observar el proceso que se está llevando a cabo para establecer el nuevo Pacto sobre Migración, que se celebrará en diciembre en simultáneo a la COP24. Allí no se está discutiendo sobre una categoría específica, pero sí se está abordando la temática y se ve una evolución multilateral. Es un proceso que está empezando.

SOBRE EL RULEBOOK

El “Rulebook” o reglamento del Acuerdo de París define las reglas y procesos necesarios para su implementación con vistas a cumplir sus objetivos y ofrecer claridad sobre los esfuerzos y las acciones de los países.

Publicado Originalmente en Conexión Coral:

http://conexioncoral.com/entrevista_patricia_espinosa/

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